Comparto una breve reseña que escribí sobre el libro "Ecológica" de André Gorz (y que publicada en la revista de Sociología de la Universidad Viña del Mar, Kütral, Número 9, Diciembre 2014, Año 5); libro que propone como principal solución a las crisis actuales el llamado "Decrecimiento Económico".
Ecológica
André Gorz (2012). Clave Intelectual, Buenos Aires, 133 páginas
André Gorz, seudónimo de Gerhart Hirsch (1923-2007), fue un filósofo y periodista austriaco, considerado entre los principales precursores de la Ecología Política y el altermundismo. En esa línea, Ecológica es un texto idóneo para aquellos que quieran familiarizarse con los problemas del capitalismo contemporáneo. Actualizado en los avances de la informática, Gorz plantea que a los problemas clásicos del capitalismo, producidos por el "triple desposeimiento" del trabajador (la usurpación de los medios de producción, la baja de los salarios para poder extender el horario de trabajo, así como los controles de los tiempos de trabajo), se le suma una nueva gama de problemas que hacen entrar en crisis al modelo actual, debido principalmente a los avances informáticos y a la robotización.
Además de la crisis misma que se puede observar en la realidad, Gorz expone como -a nivel teórico - la economía política también se encuentra en crisis. Principalmente las categorías fundamentales de la misma: trabajo, valor y capital. La coherencia semiótica de estas categorías se pone en duda en la medida que lo que se ha venido a llamar "sociedad del conocimiento" se desarrolla con plenitud. Haciendo una apología a la cultura hacker Gorz plantea que gracias a los software libres el acceso abierto a la información hace que los costos de producción de la misma tiendan a cero, al grado de expresar que su "protocomunismo encuentra sus figuras emblemáticas en la informática" (Ibíd.: 18).
Antes de comentar y proponer soluciones al sistema contemporáneo, Gorz señala una serie de inconvenientes del capitalismo actual. Por ejemplo, destaca la importancia del automóvil como ideología social, siendo un bien supuestamente "de lujo", pero accesible a "todos" (mediante endeudamiento), manteniendo así el poderío económico de los magnates del petróleo y acrecentando la lógica de vida urbana estresante y contaminante. Durante todo el libro se puede entrever una crítica al sistema capitalista (especialmente en su versión posfordista, de sociedades opulentas y "derrochadoras"), la cual está ligada constantemente a lo tecnocrático (e informacional), así como a todo lo que tenga que ver con "lo verde" (ideología anti-contaminación). Lo anterior se puede denotar en su postura con respecto a la política: emprendiendo una dura crítica a la tecnocracia (que además de mantener un sistema jerarquizado, es el agente principal que motivó el sentido original del movimiento ecológico, el cual protestaba en contra de la destrucción de la cultura de lo cotidiano), el autor pareciera terminar tomando partido por la democracia radical, la cual podría romper la "esencia" del capitalismo (que según Gorz es la expansión de la racionalidad económica-instrumental sobre todas las otras racionalidades).
Distanciándose de la economía doméstica y la autarquía aldeana (así como también del individualismo de Sartre), Gorz señala que la respuesta al sistema capitalista es el comunismo [marxismo], el cual sería el único que puede llevar a cabo la tarea ecológica, logrando la mayor satisfacción con el menor costo. De esta manera destaca al decrecimiento, la renta básica universal, la disminución de las horas de trabajo y la gratuidad en la economía del conocimiento como algunos de los pilares fundamentales para una transición de modelo.
Si bien la crítica de Gorz ofrece una serie de planteamientos teóricos importantes y actualizados, parece quedarse un tanto coja con respecto a la solución ofrecida. Está claro que la informática y la robotización están cambiando el mundo actual, así como también que la preocupación por el medio ambiente ya no es un lujo de pocos, sino una necesidad de todos. La gratuidad de los conocimientos, así como la renta básica son propuestas políticas que sin duda son progresistas. No obstante, el comunismo planteado por Gorz se encuentra con algunas dificultades que difícilmente podría resolver.
La propuesta del decrecimiento propone reducir al mínimo las necesidades, para poder así, entre otras cosas, mitigar los efectos nocivos de la sobreproducción (no tan solo las externalidades negativas que contaminan, sino la creación de necesidades artificiales). Sin embargo, la disminución del crecimiento económico disminuye las posibilidades de nuevos empleos. Ante esta disyuntiva Gorz podría argumentar que para ello es la renta básica. A pesar de que esta iniciativa podría servir en el corto plazo para mitigar los efectos devastadores del desempleo, hay algunas aristas que parece que Gorz no supo evidenciar, como el desempleo tecnológico. Además de que un decrecimiento prolongado haría entrar al sistema económico en una contradicción constante (¿cuándo decrecer? ¿cuánto decrecer? ¿cuándo crecer?), con las consecuencias negativas que ello traería (descontento de empresarios, ausencia de nuevos empleos, limitación artificial de beneficios económicos y tecnológicos), esta postura económica no termina con algunos de los problemas fundamentales de los sistemas monetarios.
Por otro lado, el aumento de la informática efectivamente ha dado un libre acceso al conocimiento que abarataría sus costos hasta la gratuidad. Pero lo que Gorz no considera es que la robotización podría lograr lo mismo con todos los bienes materiales. Paradójicamente, en los sistemas monetarios el aumento de la incorporación de máquinas (automatizadas) al trabajo conlleva un aumento del desempleo. Sin embargo, si trascendemos el paradigma de los sistemas monetarios (tal como plantea la Economía Basada en Recursos planteadas por Jacque Fresco), es posible crear una hiper-abundancia de bienes materiales (con medios de producción no-contaminantes) que permitirían que todos los bienes sean gratuitos.
De manera similar, Gorz descarta muy deprisa, sin explicar ni dar argumentos sólidos, la perspectiva de la autarquía comunal aldeana. Expresada contemporáneamente en la Red Global de Ecoaldeas, esta postura permite el autoabastecimiento y un paradigma ecológico, alternativo al capitalismo (y al marxismo). Esta perspectiva es quizás mucho más adecuada para recobrar uno de los anhelos de Gorz: la recuperación de "lo cotidiano" o de lo que llama Habermas el mundo de la vida. Teniendo en cuenta lo anterior, Ecológica puede ser considerado como un excelente libro para contextualizar la crítica contemporánea al capitalismo, especialmente desde los factores ecológicos y de la "sociedad del conocimiento" que tal vez la crítica marxista tradicional no consideró a cabalidad por el contexto histórico en que se encontraba.

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