miércoles, 21 de enero de 2015

Necesitamos una Nueva Ciencia



Teniendo en cuenta que la ciencia es la encargada de la legitimación del conocimiento en las sociedades (pos)modernas, prácticamente cualquier propuesta en la actualidad que busque disponer de conocimiento para el cambio social, debe estar sustentada en aquella. Es por ello que aunque algunas cosas puedan parecer evidentes a primera vista, para compartirlas con el resto de la sociedad como un modo de vida conjunto, es necesario pasar por el sistemático método científico.

Hoy les quiero compartir la necesidad de una nueva ciencia. Una ciencia que ayude a equilibrar el sistema nervioso de los seres humanos. Si bien en la modernidad hemos logrado grandes logros materiales (aunque lamentablemente en los sistemas monetarios, distribuidos de manera profundamente inequitativa), aquellos logros han a menudo ido acompañados por un estilo de vida de creciente estrés. Es muy raro encontrar un millonario relajado y ello se debe a que generalmente el costo de la riqueza extrema es un modo de vida increíblemente alejado de los cánones de la naturaleza. Así, pareciera ser que el relax y la despreocupación por el futuro parecieran ser privilegios del “buen salvaje”.

Si bien aquella paz puede ser producto de múltiples variables (como las de la propia cognición, que son a menudas tratadas por la espiritualidad), lo que la ciencia puede hacer con toda potestad es ver que variables en el “mundo exterior” afectan el sistema nervioso; es decir, cómo el medio ambiente (y sus diversos elementos) alteran o tranquilizan la percepción humana.

Como bien la anterior afirmación pudiese dar pie a prácticamente infinitas interpretaciones (como podría ser la “no-científica” astrología en su estudio de la influencia de los astros), es necesario -como toda ciencia moderna aconseja- acotar el campo de estudio. ¿De qué manera se podría realizar esta acotación?

Si mi intuición “pre-científica” es clara, parece ser que el aumento del estrés ha aumentado en los tiempos modernos (así como enfermedades psicológicas-psiquiátricas como la bipolaridad, la depresión o incluso el mismo suicidio). ¿A qué se puede deber este aumento de estrés?

Dejando de lado variables más “místicas” (como la sincronización con calendarios lunares) que diferencian a las sociedades modernas y pre-modernas (“occidentales”) del estilo de vida indígena, podemos darnos cuenta que dentro del mismo paradigma occidental, la diferencia entre las sociedades pre-modernas y modernas (además de variables culturales como la predominancia de la religión), en lo que al ambiente se refiere, es  sin duda alguna el aumento de la tecnología industrial (y eléctrica). ¿Es siempre benéfico para el ser humano este tipo de tecnologías?

Nadie puede negar el beneficio práctico de aquellas, ya sea en los aspectos comunicacionales o económicos. No obstante, ¿afectan de alguna manera el sistema nervioso del ser humano? Al parecer el uso excesivo de aparatos como celulares o computadores, podrían estar relacionados con la aparición de ciertos tumores y por qué no, con un aumento del estrés, debido a la hiper-estimulación del sistema nervioso, bombardeado con un sinfín de estímulos que trascienden el espacio-tiempo inmediato, es decir, aquel se presenta de modo “natural” ante la percepción del humano, sin intervención de “realidad virtual” (como un partido de fútbol jugado en otro lugar y trasmitido por televisión o, en fin, cualquier vídeo que concadene una serie de imágenes sin “conexión natural” alguna en un periodo de tiempo cortísimo; a modo de ejemplificación véase Wall Street o Time Square).

De esta manera, la función de esta nueva ciencia sería:

1)     Ver los posibles efectos del sistema nervioso humano en su relación con el uso activo de tecnología industrial, eléctrica e informática; o su exposición pasiva en un ambiente (cerrado o abierto) que disponga de objetos de tecnología industrial y eléctrica.

A priori pareciera ser que el contacto con tales tecnologías no calma el sistema nervioso, sino países como Estados Unidos o Japón debiesen exponer estilos de vida tranquilos y poco estresados, lo cual no parece ser en primera instancia…

Pero además de tal suposición ¿sería posible que existieran, en contraposición a los efectos anteriores, ciertos elementos del entorno que ejercieran un efecto contrario, es decir, sedante y tranquilizador en el sistema nervioso?

Tal respuesta debiese responder también esta nueva ciencia; desde estar rodeado de árboles, sumergirse en agua fría en un pozo, hasta pisar arena podrían ser ciertos elementos que quizás, podrían calmar al ser humano. La Nueva Ciencia debiera por lo tanto,

2)      Relacionar todos estos "objetos naturales" con el cambio del sistema nervioso en el ser humano, ya sea por la mera exposición “pasiva” en un entorno natural (posarse bajo un árbol) hasta las diversas formas de exposición “activa” (como caminar por el pasto).

Por último debe considerarse también que, además de los objetos industriales y “naturales”, visto desde la perspectiva científica, para un perceptor individual otros seres humanos pueden aparecer como “medio ambiente” (para no utilizar la despectiva palabra de “objetos humanos”). Por ende, también habría que:

3)      experimentar la variación del sistema nervioso del individuo perceptor en relación a otros individuos, ya sea en una interacción activa (entiéndase, contacto físico humano de piel a piel), así como en la exposición pasiva; principalmente, la variación del estado del sistema nervioso del individuo en relación a la exposición con un número mayor o menor de otros individuos que habitan el mismo espacio que él sin tocarlo, en espacios abiertos (“naturaleza”) y cerrados (como edificios), ya sea que los “individuos ambientes” permanezcan pasivos (quietos) o activos (en movimiento, cerca o más o menos lejos del individuo perceptor).

De los anteriores resultados que esta ciencia pudiese formular podría depender en gran medida el futuro rumbo de la sociedad, al plantearse preguntas como ¿Será la tecnología industrial e informática la que nos liberará del yugo de las necesidades materiales o por el contrario, debe limitarse hasta cierto grado? ¿Valdrá la pena una hiper-producción material si aquella nos mantendrá constantemente en un estado de tensión y estrés? ¿Calma el sistema nervioso habitar en “grandes sociedades”, con increíbles cantidades de humanos co-habitando el mismo lugar (como en la ciudad) o será más beneficioso para el sistema nervioso habitar un espacio con una menor cantidad de personas (como en las antiguas comunidades indígenas)?


 De las respuestas anteriores se podría caracterizar 2 tipos ideales de sociedad (que serán expuestas en el próximo post), que podrían servir como paradigmas al futuro de “la sociedad toda” (entiéndase por paradigma político mundial, nacional y local)…

1 comentario:

  1. Yo practico Chi-Kun en un ambiente natural de un lago con árboles y patos y siento que todo mi cuerpo queda energizado y mi sistema nervioso relajado

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