domingo, 10 de mayo de 2020

Sobre la Soberanía Corporal

El mayor logro de Ingeniería Social y Control Mental de Masas ha sido, según mi opinión, el descrédito, la incredulidad y la ridiculización de todo aquel que ose cuestionar los modos ocultos de poder no comentados en los medios masivos de comunicación.

Un ejemplo de lo anterior es el concepto peyorativo de “conspiranoico” (conjunción de los vocablos “conspiración” y “paranoico”). Si bien soy consciente de que al escribir este artículo me expongo a que se me tilde de tal, como el propósito de este blog es la sustentabilidad armónica -y como no me parece ni sustentable ni armónico un sistema social sin soberanía corporal- me siento en mi deber de alertar sobre potenciales futuros distópicos. Lo conspiranoico aludiría a individuos presos de una tendencia de paranoia colectiva debido a teorías conspirativas imaginadas y que no tienen ninguna correlación con la realidad (observable). Si bien es cierto que tal significado se le podría aludir a muchísimas teorías descabelladas que andan dando vuelta por internet, es también un “heurístico cognitivo”, es decir, un concepto que permite simplificar la cognición, reduciéndola a una simpleza que no necesariamente se ajusta con la complejidad de la realidad (en este caso, social).

El perezoso mental escéptico seguirá en su lecho nihilista, riéndose en sus foros de cualquier teoría que acuse potenciales abusos, con excepción, claro está, de que esta aparezca en CNN. Mientras tanto, los que buscan un poder externo excesivo mediante medios caóticos, o sea en oposición a la armonía social, se regocijan en divulgar por los cinco vientos de la red virtual disparates como la “teoría de la tierra plana”, así ante cualquier acusación de sus planes, la gente se reirá homologándolo a tales teorías disparatadas.

De esta manera, confundiendo a la gente se puede avanzar en dominación, de manera gradual, silenciosa, casi imperceptible. Un ejemplo de ello es la naturalización de la intromisión corporal. Por ejemplo, en mi país, Chile, hace algunos meses se discutió la “ley cholito”, que en un principio buscaba ponerle un chip obligatorio en el cuerpo de cada canino para “identificación” del animal. Aunque al final se decidió que sería voluntario implantar el chip (quien no lo pusiera debiese registrarlo de manera alternativa); lo que antes podía resultar indignante (poner un chip), ahora podría ser considerado un hecho naturalizado (no sujeto a discusión ética). 

¿Le parece a usted necesario y conveniente tener que implantar chips a entes biológicos? ¿Con qué derecho los políticos chilenos osaron exponer la posibilidad de obligarnos a implantar chips a los perros?

Si es que se argumenta que es para identificarlos mediante GPS en caso de pérdidas o agresiones, ¿sería entonces prudente argumentar que debiese ponérsele a todo ser humano recién nacido, así no hay posibilidad de que los bebés se pierdan o para poder identificar fácilmente a un ladrón? ¿O que hay de la “cómoda” idea de usar ese chip como tarjeta de crédito o celular incorporados?

Si bien a primera instancia podrían parecer ideas seductoras para el amoralista filosófico (quien ha perdido la esperanza en el cultivo moral de los ciudadanos como principal factor regulador armónico), o el materialista gnoseológico (quien niega la capacidad de las realidades metafísicas), quien reflexione al respecto se dará cuenta que es una idea peligrosa; al menos potencialmente... Y en caso de que alguien voluntariamente quiera acceder a ello, es necesario clarificar conceptualmente aquellos detalles que justifican la postura de aquellos que no...

De ahí que es necesario clarificar el previo dilema, planteando un nuevo concepto, LA “SOBERANÍA CORPORAL”, es decir, el derecho que tiene cada individuo de disponer de su propio cuerpo biológico como se le dé la gana.

Implantar un chip OBLIGATORIO a un ente biológico es por ende una violación a la "Soberanía Corporal". Es violar la última de las libertades, la soberanía corporal y el consecuente derecho a la no intromisión estatal sobre el cuerpo propio. Con este concepto en boga, podríamos comprender que la esclavitud fue un estado en donde se enajenaba la soberanía corporal del esclavo. Por lo tanto, decretar como obligatorio el uso del chip en los cuerpos es un principio esclavizante y por ende, inmoral en esencia. Comprendiendo la soberanía corporal como un derecho inalienable, se puede comprender entonces que cualquier intromisión estatal al cuerpo del individuo sin su consentimiento deliberado, como por ejemplo la implantación de una vacuna obligatoria, es una violación a la soberanía corporal humana.

De igual manera, si se conceptualiza al animal como un ente biológico a cargo de su dueño, el dueño tiene el derecho de hacer respetar la soberanía corporal de su perro, lo que justifica que no se legalice el implantarle un microchip obligatorio. Este principio, sin embargo, no podría ser usado por el padre simpatizante del transhumanismo que quisiera ponerle un chip a su hijo, ya que este tiene su propia soberanía corporal. En esta lógica, quien quisiera ponerse un chip voluntariamente podría hacerlo luego de la mayoría de edad, donde se presupone, existiría el discernimiento necesario para una decisión de tamaña envergadura…



domingo, 26 de abril de 2020

Tesis Economía Ecológica: Opciones De Subsistencia En Comunidades Ecológicas: El Caso De La Ecoaldea Findhorn, Escocia




shorturl.at/eEUZ1

(Esta tesis fue traducida de su original en inglés)


Las ecoaldeas son comunidades que aspiran vivir de una manera sustentable y resiliente. Desde sus orígenes formales en la década de 1990, cuando el concepto fue formalmente acuñado, diversos estudios han mostrado sus beneficios ecológicos. No obstante, falta investigación sobre las dinámicas económicas de estos establecimientos modernos. El presente estudio se propone contribuir al conocimiento de las economías de las ecoaldeas, investigando los modos de subsistencia de sus miembros y que tan capaces son de generar suficientes recursos para crear un ambiente comunal resiliente. Para ello, una de las más famosas y longevas ecoaldeas en el mundo, la comunidad Findhorn, fue usada como estudio de caso. Once entrevistas fueron aplicadas, tratando de entender la situación económica general de los miembros de Findhorn. Los resultados muestran que, mientras que las necesidades básicas son exitosamente satisfechas y hay una alta satisfacción en los trabajos, el sentimiento de sus miembros respecto a su situación económica, especialmente a lo que necesidades secundarias se refiere, es ambiguo. Además, los entrevistados más jóvenes tienen incertidumbres acerca de su futuro financiero. Por otro lado, la cosmovisión de los miembros muestra ausencia de ambiciones financieras y monetarias. La suya es una filosofía de simplicidad voluntaria. En este sentido, la presencia de capital social parece contrabalancear la deficiencia de riqueza financiera, como una fuente de bienestar y resiliencia comunitaria. La investigación concluye con nuevos entendimientos sobre la resiliencia comunitaria y potenciales maneras de fortalecerla.

Palabras clave: capital social, Ecoaldea Findhorn, ecoaldeas, resiliencia comunitaria, simplicidad voluntaria. 

El propósito de esta investigación es:

·         documentar las opciones de subsistencia de los miembros de la EF para poder comprender mejor la resiliencia comunitaria y las economías de las ecoaldeas; y con esto,

·         contribuir a llenar la presente brecha académica, dándole forma a la economía de las ecoaldeas y su relación con la resiliencia comunitaria; para secundariamente,

·         ofrecer información valiosa para nuevos proyectos de ecoaldeas.

La principal pregunta de investigación de este estudio es:

    1-  ¿Qué tan exitosas han sido las ecoaldeas en la creación de un ambiente comunal resiliente?

Y las preguntas de investigación secundarias son:

    2-  ¿Cuáles son las principales decisiones económicas y la cosmovisión que los miembros tienen acerca de su estilo de vida económico?       

    3- Qué tan conformes están los miembros con su situación económica actual?

    4- ¿Cuáles son las principales fuentes de ingresos de los miembros? ¿Dependen ellas principalmente de trabajos dentro o fuera de la comunidad?

    5- ¿Hay algunos beneficios, sean financieros, intangibles o subjetivos, que vengan por vivir dentro de la ecoaldea? Si es que los hay, ¿cuáles son?

Por último, para los que quieran pegar una mirada breve sin descargar el archivo, les comparto la introducción de la tesis, así como la lista de contenidos y los conceptos creados:



            Para mantener el motor económico andando, las economías en crecimiento tienden a promover la cultura del consumismo. Jackson (2009, p.99) expresa que esta cultura materialista puede incluso actuar como un “substituto del consuelo religioso”. En las sociedades modernas, el consumismo y el comercio actúa como identificación. Las clases superiores tratan de diferenciarse del resto, quienes, según la “teoría conspicua” de Veblen (1899), están constantemente tratando de imitar a los primeros. Para Jackson (2009) esto crea una “Caja de Hierro del Consumismo”, basado en la ansiedad:
Valores materialistas como la popularidad, la imagen y el éxito financiero son psicológicamente opuestos a los valores ‘intrínsecos’ tales como autoaceptación, afiliación, un sentido de pertenecer a la comunidad … La gente con mayores valores intrínsecos son ambos, más felices y tienen mayores niveles de responsabilidad ambiental que aquellos con valores materialistas (pp.148-149).

            Después de darse cuenta de que hay un umbral en donde más crecimiento del PIB per cápita no aumenta la felicidad, Dietz y O’Neill (2013, p.163) recomendaron que para lograr una economía de estado estacionario[1], el consumismo debiese ser reemplazado por valores no materialistas. Un ejemplo que presenta tal cambio en los estilos de vida son las ecoaldeas (Dietz y O’Neill, 2013, p.164). Estas se presentan como una alternativa a los sistemas individualistas y consumistas (Andreas y Wagner, 2012) e incluso como una “tercera vía política”, distinta al capitalismo y al comunismo (Gilman et al., 1995).
            Estos asentamientos modernos han sido identificados como una fuente de inspiración para una transición a una economía sustentable (Accioly Dias et al., 2017) y como se vería un “mundo de decrecimiento” (Cattaneo, 2015). Esta última filosofía, que tiene como propósito superar el crecimiento económico perpetuo, puede ser uno de los principales productos teóricos y prácticos de la perspectiva fuerte de sustentabilidad. Esta visión, diferente de la concepción débil, plantea que el capital natural[2] no es reemplazable por otros tipos de capital. Según Gowdy (2014), la economía ecológica representa la perspectiva fuerte, mientras que la economía neoclásica, la débil. Raworth (2017) añade que mientras que la economía neoclásica se centra en un enfoque metodológico individualista, la economía ecológica se basa en un paradigma de sistemas. Entender casos prácticos y concretos de esos paradigmas sobre sustentabilidad puede ser útil para enfrentar la presente crisis ecológica y sus potenciales soluciones. Los sistemas socio-ecológicos no solo necesitan mitigar prácticas ecológicas dañinas para amortiguar el cambio climático, sino que también deberían poder adaptarse ante potenciales cambios (IPCC, 2014) – la resiliencia comunal es un indicador de la sustentabilidad social que facilita la adaptación ante esos impactos (Magis, 2010).
            Las ecoaldeas tratan de tratar el tema de la crisis global no desde una perspectiva individualista, sino que sistémica. Esta postura sistémica debiera manifestarse en tres dimensiones: ecológica, cultural-espiritual y socioeconómica (Jackson y Svensson, 2002). No obstante, Lombardozzi (2017) señala que la dimensión económica no ha sido suficientemente estudiada. Andreas y Wagner (2012) también identifican este vacío teórico, mencionando que ellos pudieron encontrar solo un caso que mostraba (parcialmente) la economía de una ecoaldea.
            Además, en contraste a los negocios, las actividades económicas de las ecoaldeas tienden a enfocarse en generar resiliencia comunitaria más que generar ingresos[3]. Esto puede crear ciertas dificultades que paradójicamente debiliten la resiliencia comunitaria. Especialmente teniendo en cuenta que, por un lado, algunas iniciativas de ecoaldeas dependen profundamente de poseer suficientes recursos personales que brinden la seguridad necesaria para vivir un estilo de vida más simple y de bajo consumo (Jackson, 2009) – pero por otro lado, la mayoría de comunidades ecológicas tiene problemas financieros (Ludwig, 2017).
            Por ende, identificar los conceptos y la adecuada disciplina académica que explique la dinámica de las ecoaldeas es importante. De otra manera ellas podrían ser juzgadas y analizadas según valores y propósitos con los cuales ellas no se identifican. En este sentido, podría ser relevante comprender la visión general y las opciones de subsistencia de los ecoaldeanos, y dentro de cual enfoque económico estas encajan mejor, para así poder clarificar el concepto de resiliencia comunitaria.
            La Ecoaldea Findhorn (EF), situada en las Tierras Altas de Escocia, ha sido comúnmente conocida como “la madre de todas las ecoaldeas” (Meltzer, 2018, p.25). En 1995 se realizó una junta de la Fundanción Findhorn (FF) en la cual los términos ecoaldea y Red Global de Ecoaldeas (RGE; Global Ecovillages Network o GEN, en el original inglés) fueron acuñados (Lombardozzi, 2017). Además de su rol protagónico en el movimiento de ecoaldeas, desde sus orígenes en 1960 la EF ha prevalecido como una de las comunidades ecológicas más longevas. Por ende, su experiencia la transforma en una de las ecoaldeas más resilientes del mundo. Esto la vuelve ideal para los propósitos de este estudio, como se comprenderá en la próxima sección.


[1] Economía de estado estacionario es una “sociedad dinámica en la cual el crecimiento cuantitativo es reemplazado por desarrollo social cualitativo y donde su velocidad de extracción de recursos y contaminación son compatibles con los ritmos de producción y asimilación de residuos de los ecosistemas en los cuales se sustentan” (Rees, 2003).

[2] El capital natural se refiere a los recursos naturales, tanto no renovables como renovables (Gowdy, 2014).

[3] Melissa Godbeer (Directora de Investigación, Findhorn College), mensaje por email al autor, abril 26, 2019.



Portada
Declaración de integridad académica
Lista de contenidos, imágenes y tablas
Abstract
Acrónimos y abreviaturas
1. Introducción
1.1. Contextualización y justificación
1.2. Propósito y preguntas de investigación
1.3. Estructura del escrito
2. Base conceptual
2.1. Ecoaldea, un concepto relativamente nuevo
2.2. Red Global de Ecoaldeas, esfuerzos y coordinación internacional
2.3. Desempeño ecológico: la fortaleza de las ecoaldeas
2.4. Economía: una tarea difícil para las comunidades
2.5. Expandiendo resiliencia: hacia una nueva perspectiva de resiliencia comunal
3. Estudio de caso: La Ecoaldea Findhorn
4. Metodología
4.1. Diseño de la entrevista y procedimiento de muestreo
Tabla 4.1 Versiones de entrevista
4.2. Entrevistados
Tabla 4.2 Lista de entrevistados
4.3. Análisis de respuestas
5. Hallazgos y discusión
5.1. Estructura de resultados
Tabla 5.1 Matriz de temas
5.2. Fuente de ingresos y trabajos
5.3. Nivel de satisfacción con la situación económica actual
5.4. Beneficios y costos de vivir en la ecoaldea
5.5. Cosmovisión y elecciones económicas personales
5.6. Resiliencia comunitaria: integrando el capital social con el apoyo institucional
6. Conclusiones
7. Referencias
8. Apéndices
8.1 Apéndice 1: Preguntas de entrevista (Entrevista tipo 2)
8.2 Apéndice 2: Matriz guía de entrevista
8.3 Apéndice 3. Matriz de nodos
.4. Apéndice 4: Carta de consentimiento y consentimiento informado
8.5. Apéndice 5: Situación económica de los entrevistados


CONCEPTOS CREADOS:

RESILIENCIA COMUNITARIA:

Resiliencia comunitaria podría ser entendida como las capacidades sociales e institucionales[1] para adaptarse, resistir o evitar impactos externos que amenacen la seguridad económica y ontológica de los miembros de la comunidad.



[1] El concepto institucional es preferido aquí en vez del de gubernamental o estatal. Hay una corriente que entiende a las ecoaldeas como un movimiento anarquista (Dawson, 2006). En el último sentido, institucional podría ser aplicado de una manera diferente, como el capital político del personal que toma las decisiones en contraste al capital social “de las bases”. Esto debería evitar las restricciones en el uso de la definición.