Comparto a continuación
link donde se puede leer o descargar la tesis de Máster
en Ciencias en Economía Ecológica titulada:
shorturl.at/eEUZ1
Las ecoaldeas son comunidades que aspiran vivir de una manera
sustentable y resiliente. Desde sus orígenes formales en la década de 1990,
cuando el concepto fue formalmente acuñado, diversos estudios han mostrado sus
beneficios ecológicos. No obstante, falta investigación sobre las dinámicas
económicas de estos establecimientos modernos. El presente estudio se propone
contribuir al conocimiento de las economías de las ecoaldeas, investigando los
modos de subsistencia de sus miembros y que tan capaces son de generar
suficientes recursos para crear un ambiente comunal resiliente. Para ello, una
de las más famosas y longevas ecoaldeas en el mundo, la comunidad Findhorn, fue
usada como estudio de caso. Once entrevistas fueron aplicadas, tratando de
entender la situación económica general de los miembros de Findhorn. Los
resultados muestran que, mientras que las necesidades básicas son exitosamente
satisfechas y hay una alta satisfacción en los trabajos, el sentimiento de sus
miembros respecto a su situación económica, especialmente a lo que necesidades
secundarias se refiere, es ambiguo. Además, los entrevistados más jóvenes
tienen incertidumbres acerca de su futuro financiero. Por otro lado, la
cosmovisión de los miembros muestra ausencia de ambiciones financieras y
monetarias. La suya es una filosofía de simplicidad voluntaria. En este sentido,
la presencia de capital social parece contrabalancear la deficiencia de riqueza
financiera, como una fuente de bienestar y resiliencia comunitaria. La
investigación concluye con nuevos entendimientos sobre la resiliencia
comunitaria y potenciales maneras de fortalecerla.
Palabras
clave: capital social, Ecoaldea
Findhorn, ecoaldeas, resiliencia comunitaria, simplicidad voluntaria.
El
propósito de esta investigación es:
· documentar
las opciones de subsistencia de los miembros de la EF para poder comprender
mejor la resiliencia comunitaria y las economías de las ecoaldeas; y con esto,
· contribuir
a llenar la presente brecha académica, dándole forma a la economía de las
ecoaldeas y su relación con la resiliencia comunitaria; para secundariamente,
· ofrecer
información valiosa para nuevos proyectos de ecoaldeas.
La
principal pregunta de investigación de este estudio es:
1- ¿Qué
tan exitosas han sido las ecoaldeas en la creación de un ambiente comunal
resiliente?
Y
las preguntas de investigación secundarias son:
2- ¿Cuáles
son las principales decisiones económicas y la cosmovisión que los miembros
tienen acerca de su estilo de vida económico?
3- Qué
tan conformes están los miembros con su situación económica actual?
4- ¿Cuáles
son las principales fuentes de ingresos de los miembros? ¿Dependen ellas
principalmente de trabajos dentro o fuera de la comunidad?
5- ¿Hay
algunos beneficios, sean financieros, intangibles o subjetivos, que vengan por vivir
dentro de la ecoaldea? Si es que los hay, ¿cuáles son?
Por
último, para los que quieran pegar una mirada breve sin descargar el archivo,
les comparto la introducción de la tesis, así como la lista de contenidos y los
conceptos creados:
Para
mantener el motor económico andando, las economías en crecimiento tienden a
promover la cultura del consumismo. Jackson (2009, p.99) expresa que esta
cultura materialista puede incluso actuar como un “substituto del consuelo
religioso”. En las sociedades modernas, el consumismo y el comercio actúa como
identificación. Las clases superiores tratan de diferenciarse del resto,
quienes, según la “teoría conspicua” de Veblen (1899), están constantemente
tratando de imitar a los primeros. Para Jackson (2009) esto crea una “Caja de
Hierro del Consumismo”, basado en la ansiedad:
Valores materialistas como
la popularidad, la imagen y el éxito financiero son psicológicamente opuestos a
los valores ‘intrínsecos’ tales como autoaceptación, afiliación, un sentido de
pertenecer a la comunidad … La gente con mayores valores intrínsecos son ambos,
más felices y tienen mayores niveles de responsabilidad ambiental que aquellos
con valores materialistas (pp.148-149).
Después de darse cuenta de que hay un umbral en donde más crecimiento del PIB
per cápita no aumenta la felicidad, Dietz y O’Neill (2013, p.163) recomendaron
que para lograr una economía de estado estacionario[1], el
consumismo debiese ser reemplazado por valores no materialistas. Un ejemplo que
presenta tal cambio en los estilos de vida son las ecoaldeas (Dietz y O’Neill,
2013, p.164). Estas se presentan como una alternativa a los sistemas
individualistas y consumistas (Andreas y Wagner, 2012) e incluso como una
“tercera vía política”, distinta al capitalismo y al comunismo (Gilman et al.,
1995).
Estos asentamientos modernos han sido identificados como una fuente de
inspiración para una transición a una economía sustentable (Accioly Dias et
al., 2017) y como se vería un “mundo de decrecimiento” (Cattaneo, 2015). Esta
última filosofía, que tiene como propósito superar el crecimiento económico
perpetuo, puede ser uno de los principales productos teóricos y prácticos de la
perspectiva fuerte de sustentabilidad. Esta visión, diferente de la concepción
débil, plantea que el capital natural[2] no es
reemplazable por otros tipos de capital. Según Gowdy (2014), la economía
ecológica representa la perspectiva fuerte, mientras que la economía
neoclásica, la débil. Raworth (2017) añade que mientras que la economía
neoclásica se centra en un enfoque metodológico individualista, la economía
ecológica se basa en un paradigma de sistemas. Entender casos prácticos y
concretos de esos paradigmas sobre sustentabilidad puede ser útil para enfrentar
la presente crisis ecológica y sus potenciales soluciones. Los sistemas
socio-ecológicos no solo necesitan mitigar prácticas ecológicas dañinas para
amortiguar el cambio climático, sino que también deberían poder adaptarse ante
potenciales cambios (IPCC, 2014) – la resiliencia comunal es un indicador de la
sustentabilidad social que facilita la adaptación ante esos impactos (Magis,
2010).
Las ecoaldeas tratan de tratar el tema de la crisis global no desde una
perspectiva individualista, sino que sistémica. Esta postura sistémica debiera
manifestarse en tres dimensiones: ecológica, cultural-espiritual y
socioeconómica (Jackson y Svensson, 2002). No obstante, Lombardozzi (2017)
señala que la dimensión económica no ha sido suficientemente estudiada. Andreas
y Wagner (2012) también identifican este vacío teórico, mencionando que ellos
pudieron encontrar solo un caso que mostraba (parcialmente) la economía de una
ecoaldea.
Además, en contraste a los negocios, las actividades económicas de las
ecoaldeas tienden a enfocarse en generar resiliencia comunitaria más que
generar ingresos[3]. Esto puede crear ciertas
dificultades que paradójicamente debiliten la resiliencia comunitaria.
Especialmente teniendo en cuenta que, por un lado, algunas iniciativas de
ecoaldeas dependen profundamente de poseer suficientes recursos personales que
brinden la seguridad necesaria para vivir un estilo de vida más simple y de
bajo consumo (Jackson, 2009) – pero por otro lado, la mayoría de comunidades
ecológicas tiene problemas financieros (Ludwig, 2017).
Por ende, identificar los conceptos y la adecuada disciplina académica que
explique la dinámica de las ecoaldeas es importante. De otra manera ellas
podrían ser juzgadas y analizadas según valores y propósitos con los cuales
ellas no se identifican. En este sentido, podría ser relevante comprender la
visión general y las opciones de subsistencia de los ecoaldeanos, y dentro de
cual enfoque económico estas encajan mejor, para así poder clarificar el
concepto de resiliencia comunitaria.
La Ecoaldea Findhorn (EF), situada en las Tierras Altas de Escocia, ha sido
comúnmente conocida como “la madre de todas las ecoaldeas” (Meltzer, 2018,
p.25). En 1995 se realizó una junta de la Fundanción Findhorn (FF) en la cual
los términos ecoaldea y Red Global de Ecoaldeas (RGE; Global Ecovillages
Network o GEN, en el original inglés) fueron acuñados (Lombardozzi, 2017).
Además de su rol protagónico en el movimiento de ecoaldeas, desde sus orígenes
en 1960 la EF ha prevalecido como una de las comunidades ecológicas más
longevas. Por ende, su experiencia la transforma en una de las ecoaldeas más
resilientes del mundo. Esto la vuelve ideal para los propósitos de este
estudio, como se comprenderá en la próxima sección.
[1] Economía de estado estacionario es
una “sociedad dinámica en la cual el crecimiento cuantitativo es reemplazado
por desarrollo social cualitativo y donde su velocidad de extracción de
recursos y contaminación son compatibles con los ritmos de producción y
asimilación de residuos de los ecosistemas en los cuales se sustentan” (Rees,
2003).
[2] El
capital natural se refiere a los recursos naturales, tanto no renovables como
renovables (Gowdy, 2014).
[3] Melissa
Godbeer (Directora de Investigación, Findhorn College), mensaje por email al
autor, abril 26, 2019.
Portada
Declaración de integridad académica
Lista de contenidos, imágenes y tablas
Abstract
Acrónimos y abreviaturas
1. Introducción
1.1. Contextualización y justificación
1.2. Propósito y preguntas de investigación
1.3. Estructura del escrito
2. Base conceptual
2.1. Ecoaldea, un concepto relativamente
nuevo
2.2. Red Global de Ecoaldeas, esfuerzos y
coordinación internacional
2.3. Desempeño ecológico: la fortaleza de las
ecoaldeas
2.4. Economía: una tarea difícil para las
comunidades
2.5. Expandiendo resiliencia: hacia una nueva
perspectiva de resiliencia comunal
3. Estudio de caso: La Ecoaldea Findhorn
4. Metodología
4.1. Diseño de la entrevista y procedimiento
de muestreo
Tabla 4.1 Versiones de entrevista
4.2. Entrevistados
Tabla 4.2 Lista de entrevistados
4.3. Análisis de respuestas
5. Hallazgos y discusión
5.1. Estructura de resultados
Tabla 5.1 Matriz de temas
5.2. Fuente de ingresos y trabajos
5.3. Nivel de satisfacción con la situación
económica actual
5.4. Beneficios y costos de vivir en la
ecoaldea
5.5. Cosmovisión y elecciones económicas
personales
5.6. Resiliencia comunitaria: integrando el
capital social con el apoyo institucional
6. Conclusiones
7. Referencias
8. Apéndices
8.1 Apéndice 1: Preguntas de entrevista
(Entrevista tipo 2)
8.2 Apéndice 2: Matriz guía de entrevista
8.3 Apéndice 3. Matriz de nodos
.4. Apéndice 4: Carta de consentimiento y
consentimiento informado
8.5. Apéndice 5: Situación económica de los
entrevistados
CONCEPTOS CREADOS:
RESILIENCIA COMUNITARIA:
Resiliencia
comunitaria podría ser entendida como las capacidades sociales e institucionales[1] para
adaptarse, resistir o evitar impactos externos que amenacen la seguridad
económica y ontológica de los miembros de la comunidad.
[1] El
concepto institucional es preferido aquí en vez del de gubernamental o estatal.
Hay una corriente que entiende a las ecoaldeas como un movimiento anarquista
(Dawson, 2006). En el último sentido, institucional podría ser aplicado de una
manera diferente, como el capital político del personal que toma las decisiones
en contraste al capital social “de las bases”. Esto debería evitar las
restricciones en el uso de la definición.
