domingo, 17 de julio de 2016

Tesis: Formas de organización social de la Ecoaldea "X"


Comparto a continuación el link para lectura o descarga de la tesis (cualitativa):


https://drive.google.com/file/d/1vqviBwYUnWVGTj2brngwVJUza__6-DA3/view


En adición a las conclusiones concretas de la ecoaldea investigada, surgieron algunas propuestas teóricas que podrían ordenar algunas ambigüedades de ciertos conceptos sociológicos. Por ejemplo, ante los conceptos de COMUNIDAD y SOCIEDAD.

Además de proponer Cuatro "Categorías Organizacionales" (comunidad-mecánica, comunidad-orgánica, sociedad-mecánica, sociedad-orgánica), se plantea una nueva propuesta para la Teoría Sociológica:            

                              LA TEORÍA DE LOS VECTORES ORGANIZATIVOS

                                Representación gráfica de los vectores organizativos


La tesis tuvo como Pregunta de Investigación:

- ¿Qué características de organización social presenta la comunidad "X"?

Y como Hipótesis Tentativa:

- La organización social de la ecoaldea "X" se caracteriza por la cooperación horizontal y las relaciones primarias (afectivas).

Por ende, su Objetivo General fue:

- Caracterizar a la ecoaldea "X" según sus principales formas de organización social. 

Y sus Objetivos Específicos:

- Describir como se toman las decisiones colectivas en la ecoaldea "X".    
- Describir las principales formas de sustentación económica y financiera de "X".
- Describir las formas de división social del trabajo en la ecoaldea "X".
- Enunciar el grado de seguridad y libertad que los individuos expresan al vivir en "X".

Por último, para los que quieran echarle un breve vistazo sin necesidad de bajarla, les comparto la Introducción y Problematización de la tesis, así como la Tabla de Contenidos (Índice), además de algunos conceptos creados:

- Introducción[2]


La idea de comunidad ha sido una de las de mayor interés para el análisis sociológico. Desde los orígenes de la sociología en el siglo XIX distintos autores (Durkheim, 1893/2011; Marx, 1867/2010; Tönnies, 1887/1947; Weber, 1922/2012) han teorizado sobre ella, tanto así que Nisbet (2010) afirma que en ese siglo tal idea fue el eje intelectual en el cual giraba todo lo demás, agregando que tal noción, dentro de la sociología, ha sido la de mayor alcance y la más fundamental. A pesar de ello, el tema de la comunidad pareciera no estar aun claramente delimitado; se habla de la comunidad por todas partes, muchas veces sin explicitar qué se entiende por ella (como en Bauman, 2003). Ante tal situación, surge el problema de revisar qué tan importante es o puede ser tal concepto; si es un término que tuvo cabida solo en los inicios de la sociología o si está aún vigente para analizar fenómenos sociales actuales, y de ser así, qué se entiende por aquel.

Los avances industriales con la subsecuente mecanización del trabajo y los estilos de vida han llevado a menudo a una añoranza de la comunidad, por parte de diversos teóricos sociales: “Tenemos el sentimiento -escribe Zygmunt Bauman (Ibíd.)-  de que la comunidad es siempre algo bueno” (p.7). Sin embargo, con la supremacía del capitalismo neoliberal, y lo que algunos autores llaman “el fin de la historia” (Fukuyama, 1990), pareciera ser que las alternativas a tal modelo se han extinto. Sin embargo, justo en el periodo del fin de la Guerra Fría, un movimiento global de comunidades ecológicas se estaba comenzando a organizar: el Movimiento Global de Ecoaldeas, movimiento que si bien es diverso e incipiente, es señalado por algunos (Gilman et al., 1995) como una “‘tercera alternativa’ en oposición al ‘comunismo centralizado’ y el capitalismo multinacional ‘aún más centralizado’” (p.14). He aquí una de las posibles razones de importancia de estas comunidades experimentales; podrían servir como modelo social alternativo a los imperantes en la actualidad, además de su función preventiva en el deterioro medioambiental. Sin embargo, para abrirse a tal posibilidad, es necesario investigar si efectivamente es un modelo alternativo, y de ser así, comprender en qué sentido este modelo social se diferenciaría de los hegemónicos.

En el presente estudio se plantea que la investigación sobre las principales formas de organización de aquellas comunidades ecológicas permitiría ir moldeando este concepto, diferenciándolo así de otras formas de organización social; es por ello que esta investigación tiene como objetivo general comprender cómo son las formas de organización social en un tipo particular de comunidad, las ecoaldeas, mediante un estudio cualitativo realizado en la ecoaldea X, de Valparaíso, Chile. La presente tesis se propone entonces caracterizar las formas de organización social de la ecoaldea X, considerando como dimensiones la toma de decisiones, el financiamiento económico, la división social del trabajo y las nociones de seguridad y libertad.

II- Planteamiento del problema


Desde los inicios de la sociología, la idea de comunidad ha sido relevante, tanto así que Nisbet (2010) afirma que en sus inicios toda la disciplina sociológica giraba en torno a aquel concepto; siendo así el término de mayor alcance y el más fundamental. Sin embargo, se suele mencionar a la comunidad por todos lados, sin delimitarla claramente. Así, el concepto comunidad suele utilizarse en múltiples oportunidades: para referirse desde una localidad, raza, una nación o incluso el mundo entero, hasta organizaciones civiles. Ante tal disyuntiva, la presente investigación se cuestiona ¿qué se entiende por comunidad? ¿Puede delimitársela claramente? ¿Se encuentra la comunidad, diluida en la sociedad? ¿Existe alguna diferencia entre estos conceptos? ¿O acaso la comunidad es simplemente, una microsociedad?

A través de la historia diversos autores han teorizado sobre la comunidad. Ya desde los inicios de la sociología, Tönnies (1887/1947) comprendía diferencias esenciales entre la comunidad y la sociedad. Sin embargo, con el tiempo, aquella dicotomía (con sus diversas características) fue diluyéndose. Ya así en las teorizaciones de Émile Durkheim, la concepción orgánica de comunidad de Tönnies es extrapolada a la sociedad, mientras que las comunidades antiguas, tendrían un tipo de organización mecánica. Es decir, mientras que en Tönnies las comunidades representarían lo orgánico y las sociedades lo mecánico, en Durkheim, las sociedades primitivas (la comunidad) se sustentarían por una solidaridad mecánica, mientras que las sociedades modernas por una solidaridad orgánica. Ante tales conceptualizaciones aparentemente contradictorias, valdría preguntarse entonces ¿cuál es la característica fundamental del modo de organización llamado comunidad?

Lo anterior parece de suma importancia, sobre todo considerando que la comunidad clásica (es decir, la comunidad como era entendida en los inicios de la sociología) parece no haberse extinto completamente con el surgimiento de la modernidad. Un remanente renovado[3] de aquellas parecen ser las ecoaldeas, las cuales servirán como objeto de estudio para aproximarse al fenómeno comunal.

Las ecoaldeas, ecovillas o comunidades ecológicas se presentan así mismas como una forma de organización política alternativa a los modelos hegemónicos capitalistas y comunistas[4] (Gilman et al., 1995); ahora bien, es importante dar a conocer en qué sentido. De lo contrario, las prácticas y estilos de vida que generan sentido se podrían confundir y mezclar (tal como parece ser que le ha ocurrido a la teorización de la comunidad) con los mismos modelos a los que buscarían superar.

Concha (2010) entiende a las ecoaldeas como subcultura en contraste a los modos hegemónicos de organización social. Siguiendo los análisis de Gramsci -entre otros-, la autora señala como la hegemonía naturaliza los signos, logrando que la sociedad civil anule su capacidad de crítica al estilo de vida imperante, subordinándose al mismo mediante el consenso, el consentimiento y la pasividad. Sin embargo no debe entenderse que tal proceso sea diáfano ni deliberadamente reflexionado por los individuos, ya que la ideología hegemónica actúa de manera inconsciente: “A través de este proceso la forma de organizar el mundo parece universal y eterna. Esto configura un sistema de representación específico que se cristaliza en el sentido común, el cual es ideológico e inconsciente” (Concha, 2010: 28).

Así, mediante el proceso ideologizador de la hegemonía el sentido de realidad -y por ende los esfuerzos políticos para mantenerla (o cambiarla)- serían naturalizados (o invisibilizados); ya que -explicado en lenguaje luhmanniano-:

Siendo la comunicación, luhmannianamente entendida, “praxis del sentido”, toda comunicación se construye operativamente haciendo “distinciones para señalar uno de los lados y proveerlo con enlaces” (Luhmann, 2007a:49), pero, en el mismo acto, el otro lado de la distinción puesta en operación queda sin ser designada, inobservada por tanto (Miranda, 2012: 14).

De ahí que sea tan importante comprender qué es la comunidad, así como la descripción clara de las formas de organización propias de las ecoaldeas, salvando así la posible deformación conceptual hegemonizadora[5]:

Si bien por definición toda hegemonía es siempre dominante, nunca lo es de modo absoluto o exclusivo. Esta puede ignorar o aislar alternativas; pero en la medida en que estas son significativas, la función hegemónica decisiva es controlarlas, transformarlas o incluso incorporarla (Concha, 2010: 27).

Hegemonía que de no ser visibilizada, podría limitar las posibilidades de proyectos divergentes del statu quo actual: “Dado que las hegemonías -y las instituciones que las acompañan- dan forma no solo a nuestras preferencias, sino también a lo que creemos que son nuestras posibilidades” (Ibíd.: 97).                        



[2] La presente tesis se enmarca como una investigación que continúa -con diferentes objetivos, pero en la misma comunidad- la realizada en la materia “Seminario de Grado” (segundo semestre de 2014) de la carrera de Sociología de la Universidad de Viña del Mar; investigación que me permitió acceder al grado de Licenciado en Sociología.

Por ello, algunas concepciones del presente marco teórico se inspiran en los datos empíricos ya obtenidos en la primera investigación (9 entrevistas y 4 visitas a terreno, donde se tomaron notas de campo), siguiendo la lógica recursiva propia de las metodologías cualitativas (Hernández, 2014).

Cualquier aporte, observación o consulta, puede ser escrita a mi e-mail personal: lombardozziv@gmail.com.

[3] Como se verá en el marco teórico, las ecoaldeas difieren en ciertos aspectos de las comunidades antiguas o tradicionales.

[4] Para evitar futuros equívocos en la teoría sociológica, de aquí en adelante se utilizará el apelativo marxista para designar a los proyectos histórico-sociales que aspiran al poder estatal (inspirados en la teorizaciones de Karl Marx), tales como fueron por ejemplo el caso de la Unión Soviética del siglo XX. De esta manera, se puede comenzar a vislumbrar que el punto de partida para analizar a la comunidad difiere de aquella versión organizativa marxista, que alude a  un proyecto político de sociedad de masas.

[5] Por ejemplo, Touraine (1997) señala que la lenguaje inglesa difundió empleos débiles de la comunidad (como barrios, grupos religiosos o étnicos, pero siempre y cuando estuvieran representados ante los poderes públicos); lo cual demostraría el interés liberal por deformar el concepto clásico de comunidad (como ente autorregulado y relativamente autónomo a nivel político).


TABLA DE CONTENIDOS


Agradecimientos 4
I- Introducción. 5
II- Planteamiento del problema. 6
III- Definición de pregunta, hipótesis y objetivos. 8
IV- Marco teórico. 9
IV.1- ¿Por qué el estudio de la comunidad? 9
IV.2- ¿Sociedad versus comunidad? 11
Tabla de comparaciones entre dos tipos ideales de organización. 16
Tabla de comparaciones entre dos tipos ideales de organización (continuación). 17
IV.3- Seguridad y libertad. 19
IV.4- Ecoaldea. 25
IV.5- La Comunidad X. 32
V- Método. 33
V.1- Unidad de análisis e informantes 33
Cuadro informativo acerca de los entrevistados. 35
V.2- Técnicas de recolección de información. 36
V.3- Análisis de la información. 36
V.4- Operacionalización. 37
Malla temática. 37
Cuadro de resumen metodológico. 38
VI- Resultados. 39
Cuadro de códigos, análisis Atlas.ti. 39
VI.1- El lugar 41
VI.2- La organización. 42
VI.3- Toma de decisiones 44
VI.4- Sustentación y distribución económica. 47
VI.5- División del trabajo social 52
VI.6- Más allá de la división del trabajo: Algunos hallazgos 55
VI.6.1- Individuación. 56
VI.6.2- Normatividad. 57
VI.6.3- Solidaridad mecánica y solidaridad orgánica. 58
VI.7- Seguridad. 60
VI.8- Libertad. 66
VII- Discusión y conclusiones. 70
VII.1- La Comunidad X: Parque comunitario y ecoaldea. 70
VII.2- Organización. 72
VII.3- Seguridad. 78
VII.4- Libertad. 79
VII.5- Sociedad y comunidad. 82
VII.6- Limitaciones del presente estudio y futuras líneas de investigación. 85
VII.7- Reflexiones finales 89
VII- Referencias. 91
XIX- Anexos. 95
IXI.1- Teoría de los Vectores Organizativos 95

Conceptos creados:

SOCIEDAD:

Modo de organización jerárquico basado principalmente en la racionalidad instrumental de acuerdo a fines, con una ética competitiva que registra los acuerdos mediante procedimientos formales y escritos utilizando la lógica de la violencia jurídica.

Por lógica de violencia jurídica se entiende todos aquellos procesos de toma de decisiones basados en un centro de poder oligárquico, donde los miembros detentan cargos de poder político, actuando según idealismo, interés propio o conciencia de clase, privilegiando a un sector determinado de la población, siendo otro sector perjudicado en mayor o menor grado como consecuencia directa o indirecta de aquellas decisiones.

COMUNIDAD:

Modo de organización horizontal basado principalmente en el sentimiento, que genera sensación de unidad entre sus miembros, con una ética cooperativa que registra sus acuerdos tácitamente mediante la lógica de la racionalidad comunicativa.

Por lógica de racionalidad comunicativa se entiende todos aquellos procesos de toma de decisiones basados cara a cara, donde todos los miembros están en equivalencia a la hora de tomar decisiones, teniendo todos intereses en común, es decir, actuando con unidad de propósito y la intencionalidad de lograr comprensión mutua, que derive en acuerdos.

LEY: 

Regulaciones creadas por una elite jurídica (aparato político estatal), estructuradas en un papel escrito formal con un lenguaje técnico propio del derecho, que se hacen valer por un organismo policial especializado.


NORMA:

Regulaciones creadas por una comunidad autogestionada (en asambleas comunales), que si bien pueden estar plasmadas en un cuerpo escrito, se caracterizan principalmente por hacerse valer por un cuerpo moral comunitario que se autorregula en el tipo de relación cara a cara, mediante el compartir del mismo mundo de la vida.



ECOALDEA:



Comunidades  intencionales -reconocida como ecoaldea por los miembros integrantes de la misma comunidad- basadas en la práctica de la permacultura, que integra -al menos en cierto grado- consideraciones ecológicas, sociales y espirituales en el modo de vida comunal.



ALIENACIÓN POLÍTICO-INSTITUCIONAL:



Aquella alienación sufrida debido a que las demandas políticas de la sociedad civil no encontrarían una representación plena en las instituciones altamente burocratizadas.



ALIENACIÓN ESPACIAL:



Frustración que se produce al verse desposeído o limitado de la posibilidad de ejercer un cambio en el medio ambiente espacial [público-colectivo] inmediato.



SEGURIDAD SOCIAL:

Aquellos mecanismos de confianza interpersonal que permiten fomentar sentido de pertenencia, y que brindan elementos de certidumbre que ordenan el mundo de la vida cotidiana, dándole sentido al mismo.

LIBERTAD DE VIDA:

Grado de confianza que moviliza a la realización de los objetivos y del estilo de vida elegido.

LIBERTAD ECONÓMICA:

Posibilidad de satisfacción de las necesidades materiales e inmateriales.

CONSTRUCCIÓN NATURAL:

Tipo de construcción ecológica, similar a la de la permacultura, pero que -idealmente- utiliza materiales del lugar, privilegiando la no contaminación ni destrucción del medio ambiente ante cualquier otro valor (conveniencia, estética, funcionalidad, etc.); y que procura acercarse a los métodos antiguos (indígenas o ancestrales) de construcción (uso de barro, madera, etc.).

lunes, 19 de octubre de 2015

Revolución a través del consumo

















"Dadme el control de la moneda de un país y no me importará quién hace las leyes". Mayer Amschel Rothschild.

Sabia frase para quien busca conseguir el mayor poderío social...Es una sabia frase política, ya que da a notar algo que hasta hace poco no se tenía muy presente: que quien disponga de mayor poder económico, dispone del mayor poder social y político dentro de una sociedad. Los políticos, a quienes muchas veces se les adjudica un poder sobrevalorado, no son más que marionetas y lacayos de los dueños del dinero, ya que al fin de cuentas, todo político necesitará financiar su campaña de alguna manera...y en caso de irse en contra de los señores banqueros, éstos disponen de muchas amenazas "sociales" para defender sus intereses (como la creación de crisis económicas por flujo de capitales), amenazas que ningún político puede permitirse ignorar, so pena de tremendo descontento y cesantía poblacional.

¿Pero es la creación del dinero un poder invencible? ¿Existe alguna manera de equilibrar el poder dentro de la sociedad, entre los señores feudales actuales, es decir, los banqueros, y el resto de sus plebeyos?

Aunque a todo capitalista financiero no le guste admitirlo, en el fondo, el dinero, si bien sustentado en NADA y creado de una deuda perpetúa, no es más que un símbolo económico. ¿Símbolo de qué? En TEORÍA de los bienes y recursos en circulación.

Lo anterior da a notar un hecho un poco olvidado en el reino del capitalismo financiero actual: en el fondo, el capital se origina gracias a un exceso de ventas. Si bien el capital financiero, como parásito chupasangres puede crecer por su poder “mágico” (el interés), en el fondo, el gran rey del juego es el capital industrial y comercial, es decir, el capital producido por la venta de artículos y su posterior comercialización y plusvalía.

Mucho se ha teorizado ya sobre la plusvalía y la explotación del trabajador. Por supuesto que no negaré tan evidente hecho, pero los sistemas que han tratado de revertirlo (Marxismos) no han hecho más que crear una nueva jerarquía más nefasta aún: el robustecimiento del Estado y sus amargados funcionarios. Quienes aún crean en que solamente la vía política terminará con las injusticias y las desigualdades económicas, pueden seguir jugando al jueguito político unos cuántos siglos más…al final, de todas maneras tendrán que enfrentarse contra las típicas limitaciones de los sistemas monetarios…

Ante tal disyuntiva ¿qué puede hacer uno, como simple ciudadano ordinario y miserable, para limitar un poco el poder de los dueños de la sociedad (banqueros y grandes empresarios)?

Si bien es cierto que la medida que en este post compartiré no tendrá mucho efecto inmediato (por la falta de información financiera y en general de las situaciones de las grandes empresas económicas, así como la falta de conciencia colectiva que se concientice de tal contexto y que actúe en bloque a consecuencia), si es una medida que me gustaría destacar, por lo menos "para tener bajo la manga"...

Como mencioné anteriormente, creo que dedicarse exclusivamente a "la vía política" suele dar pocos resultados estructurales. La consecuencia de querer cambiar una sociedad solo mediante medidas políticas, sin cambiar la moral de las bases sociales, es una incongruencia operativa que hace que cualquier ideal noble no se manifieste armoniosamente en la práctica, por la ineficiente conducta propia de la vieja moral social... Si bien la vía política puede impedir abusos más grotescos, dar algunas migajas y poner algunos parches por aquí y por allá, no solucionará el problema de fondo (el sistema monetario basado en la deuda y la jerarquía); en el caso de que surja por ahí algún idealista que quieran ponerle fin a la injusticia, los señores del dinero podrán enviar a sus mercenarios para que lo aniquilen fácilmente, y como controlan los medios de comunicación, podrán hacer creer a las masas que tal fenómeno sucedió “por algún loco fanático” o cualquier invento falaz (como el desprestigio del caudillo por acusaciones falsas, etc.). O simplemente, en los casos más descarados (cuando ya no les queda otra opción), directamente instalando una dictadura militar.

¿Estamos destinados entonces, a aguantar todos los caprichos de los nobles banqueros?

Por el momento, diría que sí… por lo menos, hasta que las cosas se vuelvan más trasparentes... [con medidas como las que se explica en http://sustentabilidadarmonica.blogspot.com/2015/04/el-fin-de-la-corrupcion-economica.html]. Sin embargo, una manera de “ir recuperando poder”, poco a poco, tal cual la hormiga que busca los restos para aguantar el invierno, es a través DEL CONSUMO CONSCIENTE (es decir, el consumir aquellas cosas que producen un verdadero bienestar en la población sin abusar de la gente o destruir el medio ambiente).

Como ciudadanos, nuestra naturaleza política ha sido reducida a cenizas. La única vía política parece ser tomarse el manoseado poder estatal. Pero como ya conocemos el carácter corruptor de tal instrumento, no nos queda más que acudir a nuestra última vía de acción; nuestra “mayor libertad”. En el fondo, junto con la libertad de dar un voto a un político que luego hará lo que se le antoje, el “liberador” liberalismo nos da una sublime libertad más: la libertad de CONSUMIR lo que se nos antoje (claro está, dentro del margen de moneditas y papelitos que nos brinden nuestros jefecillos).

No hay que denostar tan sagrada libertad. En verdad, utilizada COLECTIVAMENTE ¡puede producir tremendos cambios! ¿Acaso no sucedieron ejemplos de aquello, ejemplos que estén frescos en nuestra memoria?

No olvidemos jamás la experiencia de Gandhi. Además de enseñarnos el poder de la no-violencia, este extraordinario Ser nos dio un ejemplo de revolución política a admirar y a seguir de aquí al futuro: el poder de la revolución mediante el consumo.

Gandhi, un flaco hindú de voz tenue, derrotó a uno de los imperios más poderosos de la historia de la humanidad, ¡sin levantar ningún arma! Por lo menos física…porque el poder de su resistencia moral y su aguda inteligencia política fueron herramientas más eficientes que cualquier bomba atómica…lograron los mismos efectos que podrían haber logrado éstas (la independencia nacional) sin necesidad de generar rencor en los vencidos, y dando un glorioso ejemplo al resto de la humanidad.

Gandhi comprendió muy bien que en el fondo, el poder de los poderosos reside en su capital económico. Siendo más débiles en cuánto a lo militar y disponiendo de menos medios económicos ¿cómo poder enfrentar a tales titanes financieros? La respuesta es: dejando de alimentarlos. Todo poder económico real de ellos se sustenta en el consumo que hacemos nosotros, pequeñas hormiguitas insignificantes. ¿Pero qué sucedería si una colmena de hormigas se negara a consumir los productos que venden los poderosos? La respuesta es: aquellos “morirían” (dejarían de tener un poder excesivo) por inanición (o como mínimo, tendrían que fugar sus capitales financieros a empresas nobles, lo que en el fondo, "los uniría" al "verdadero progreso", es decir, aquel que no explota y no daña el medio ambiente).

Así pues, si eres pro-orgánico, trata de hacer un esfuerzo y comprar productos orgánicos. Si eres anti-transgénicos, informante y no compres ningún producto que venda Monsanto (ni sus asociados más cercanos; esto demostrará el descontento general, produciendo un boicot y aislamiento de sus “aliados económicos”; quienes por susto de morir por "inanición financiera", deberán dejar de comerciar con aquella nefasta y siniestra empresa). Si eres nacionalista, compra los fósforos de tu país ¡y no los de Alemania!, si eres pro-industria local, procura consumir lo que venden y producen tus vecinos, y si eres anti-yankee ¡¡¡no te la pases tomando Coca-cola todo el día!!!

El principio está claro: cada acto de compra-consumo brinda cierto poder económico al dueño de aquellos medios de producción. El excesivo poder con que cuentan los "peces gordos", se debe a cada gramito de producto que consumimos de ellos. Por lo tanto, si identificas que una determinada empresa está haciendo daño al medio ambiente o va en contra de tus ideales ¡pronúnciate señalando los inconvenientes y protesta no consumiendo más sus productos! De esta manera no solo estarás “equiparando la balanza” de poderes, sino que también estarás ayudando a terminar con ciertos “males” de la sociedad actual.

Bien cierto es que, mientras sigamos usando el dinero (y nos sigamos organizando en sociedades, es decir, sistemas sociales jerárquicos), dinero basado (creado) en LA DEUDA, y mientras siga existiendo el interés, seguirán existiendo “poderosos”…sin embargo, durante la fase de transición a sistemas sociales más horizontales, o economías de gratuidad, lo cierto es que, como colectivo pro-humanidad deberemos hacer esfuerzos consumiendo más conscientemente…No vaya a ser que cuando el momento de la Gran Revolución llegue, los banqueros y sus ejércitos privados eliminen "a  más de la mitad de población mundial". Lo anterior, que puede ser considerado una exageración, busca ilustrar un hecho probable: cuando los sistemas financieros se vuelvan ABSOLUTAMENTE transparentes y como colectivo mundial busquemos pasar a un tipo de sociedad más justa, quienes detentan el poder, es decir, los únicos que tienen “algo que perder” (banqueros, políticos y grandes empresarios), se resistirán…y prácticamente la única manera de hacer una transición pacífica sin que éstos "lloriqueen violentamente", es privándolos de sus posibilidades de armarse (o por lo menos limitándola)… Para que no contraten a una masa de seres hambrientos desesperados por trabajo (mercenarios), no solo será necesario que la sociedad civil asociada les pueda ofrecer otros trabajos a aquellos, sino que más importante aún sería que aquellos que detentan contra el progreso de la humanidad no dispongan de exceso de recursos para contratar a tantos asesinos; exceso de recursos que el único modo de privarles de manera efectiva es a través de la negación de consumir sus productos…

Por lo último, es importante destacar que no basta solo con la abstención individual pasiva de consumir determinados productos. En el caso de Gandhi todos tenían muy claro que la industria textil era la principal rama que le vendían los ingleses a los habitantes de la India. El problema actual es que la mayoría de la gente no sabe qué productos les hacen daño y de qué manera. De ahí que es necesario también hacer un proceso de “difusión de información”, que creen “bloques colectivos de consumo” (asociaciones de personas que se comprometan entre sí a hacer todos sus esfuerzos posibles por apoyar determinada causa económica-moral, por ejemplo, promover el consumo de productos locales orgánicos, sea de manera pasiva, mediante su simple consumo, sea de manera activa, mediante difusión de información); un “marketing consciente” que no solo denuncie aquellas empresas que están haciendo un manifiesto daño a la humanidad, sino que deben -sobre todo- promover aquellos emprendimientos paralelos que ofrezcan el mismo bien o servicio, pero que cuenten con las disposiciones morales de las cuales sus competidores, las siniestras empresas, no cuentan. Así, los colectivos asociados lograrán re-dirigir la riqueza hacia aquellas empresas conscientes (idealmente, horizontales) y responsables que lo merezcan, debilitando lentamente a los poderosos que además de explotar a sus pares, están destruyendo el planeta con sus locuras de ansiedad egótica de querer ser "el más rico, el más poderoso, el más famoso", a como dé lugar…


miércoles, 30 de septiembre de 2015

Comunidad y Sociedad: Una nueva definición

            Sin duda que la claridad teórica y conceptual es importante a la hora de emprender un proyecto o de guiar la acción. De lo contrario, la confusión desviará el propósito original o lo confundirá con otros antagónicos. Tal ha sido, en la historia de los últimos siglos, lo que ha sucedido con los conceptos de “Comunidad” y “Sociedad”.

Una vez que la Revolución Liberal (Revolución Francesa e Industrial) triunfó, se dedicó sistemáticamente a barrer de la faz de la Tierra a sus enemigos políticos. Dentro de ellos, uno de los menos recordados son las comunidades agrícolas antiguas. Estas comunidades, eran formas de organización HORIZONTALES, donde nadie tenía más poder que otros, y donde las relaciones eran de tipo primario, es decir “cara a cara” y afectivas, tal cual es en las familias. 

Incluso la historia académica, como es en el caso de la Sociología, se las ha arreglado para difundir, eliminar o volver ambiguo el modo de vida comunal. Así, las personas ya no sabrían más de la existencia de tal forma de organización social, pensando que la única posible es la actual, que es la de la Sociedad. La Sociedad, en pocas palabras, es la forma de organización social JERÁRQUICA basada en la COMPETENCIA, que tiene relaciones sociales INSTRUMENTALES (el otro es un medio para satisfacer mi fin).

Así, con mi tesis busco reivindicar una distinción conceptual para tener en claro que la comunidad no es una “forma difusa” que no se termina de entender bien; así como tampoco una cosa amorfa dentro de la sociedad ("comunidad judía", "comunidad de Valparaíso")…por el contrario, tiene características claras y definidas que la distinguen de las sociedades, que son las que han escrito nuestra historia. Es decir, mi intención es dar a notar las diferencias entre tales formas de organización, diferencias que no han sido consideradas hasta ahora por la academia (o que han sido ocultadas deliberadamente con fines políticos).

Antes de comenzar, comento (para los que no estén interesados en la Sociología) que pueden saltarse el texto que comienza con las comillas (“) e ir directamente dentro de él a las letras en negrita (al final del artículo), que es donde defino ambos conceptos. También me gustaría dar públicamente las gracias a mi amigo Gabriel Zavando, que fue quien me hizo notar que la característica principal que distingue  a las sociedades de las comunidades es la JERARQUIZACIÓN. En este sentido, estoy en deuda con sus teorizaciones, ya que la estructura principal de la definición surgió gracias a su astucia en aquella distinción. Para los interesados en el tema, invito a revisar sus teorizaciones al respecto [disponibles en http://politicamenteincorrepto.blogspot.cl/2011/11/historia-oculta.html], ya que además contiene algunas variables que no fueron consideradas por mí (por irrelevancia teórica para la tesis).

Comparto entonces, a continuación, extractos sobre mi proyecto de Tesis Sociológica:

La comunidad es un fenómeno social de gran importancia. Es por ello que, durante la historia de las ciencias sociales –y en especial de la Sociología- diversos autores han teorizado sobre ella (Nisbet, 2010)
Dentro de ellos uno de los primeros y más importantes fue Ferdinand Tönnies (1855-1936). Este sociólogo alemán conceptualizó el término comunidad en contraste al de sociedad. El antagonismo de estos conceptos -si bien como tipos ideales, no absoluto[1]- se vería contrastado por las cualidades de cada cual: mientras que las comunidades representan “la vida en común auténtica, verdadera, a modo de organismo vivo" (Tönnies, 1947, p.21), la sociedad es sólo una vida "pasajera, aparente, como agregado y artefacto mecánico" (Ibíd.). Si bien esta distinción pudiese parecer un tanto difusa al principio, a medida que su obra Comunidad y sociedad (Gemeinschaft und gessellschaft) se desarrolla, los conceptos van esclareciéndose. Podríamos asociar las características de la comunidad al tipo de relación primaria (afectiva, directa, cotidiana, inclusiva, duradera,  personal, siendo un fin en sí misma) y las de la sociedad al tipo de relación secundaria (transitorias, superficiales, impersonales, siendo un medio para un interés específico propio, o sea de orden instrumental) (Chinoy, 1980).
Sin embargo, la distinción realizada por Tönnies no ha estado exenta de críticas. Durkheim, si bien primeramente encomia los planteamientos de Tönnies (comparte la distinción entre comunidad y sociedad, así como la descripción de la primera), luego realiza una distinción acerca de ellos (principalmente en lo que se refiere a la descripción de la sociedad) (Schluchter, 2011). En este autor, se infiere que la comunidad, que vendría siendo la forma de organización social primitiva, estaba caracterizada por la solidaridad mecánica, una forma de cohesión social que si bien unía los miembros de la sociedad, los limitaba enormemente, a fin de preservar la igualdad. En contraste, la sociedades (modernas) se caracterizarían por una organización más libre, en el sentido en que se sustentan en una cohesión basada en las diferencias, que permite la división social del trabajo, o sea, una solidaridad orgánica.
De manera similar Nisbet (2010) señala que la tipología de Tönnies no influyó en nadie tanto como en Weber, si bien "el enfoque de Weber es más sutil y, en su conjunto, más completo" (p.111). Este autor complejiza la antigua dicotomía, para compartirnos diversos tipos de comunidades, tales como comunidad doméstica, política, religiosa, étnica, etc. (Weber, 2012).
Contemporáneamente Bauman (2003) ha señalado que, si bien la comunidad da una impresión positiva, en el fondo existe un precio a pagar por vivir en ella. Este precio se refiere a la constante tensión entre libertad y seguridad, que para Bauman parecen ser conceptos excluyentes -o en el mejor de los casos “ásperos”- entre sí, o sea que cuando uno aumenta, las posibilidades de expresión del otro disminuyen. En cuanto a la comunidad lo que se "gana" en seguridad, se "pierde" en libertad (Ibíd.). Esta tensión parece ser una de las más características de  las formas de organización de la comunidad y de la sociedad (en esta última, por lo menos la de nuestros tiempos modernos, lo que nos daría “en libertad”, sería por “el precio” de una mayor inseguridad), debido principalmente -como Bauman (2003) infiere de Freud (1993)- a que “para disfrutar el doble don de la libertad social y la seguridad personal, uno debe jugar el juego de la sociabilidad conforme a reglas tales que niegan un escape libre a los deseos y pasiones” (Bauman, 2003, p. 32).
 A pesar de que prácticamente todo el libro de Bauman Comunidad, en búsqueda de seguridad en un mundo hostil se sustenta en las nociones de seguridad y libertad, en ningún momento define claramente tales conceptos. Podemos encontrar la misma ambigüedad en teóricos sociológicos clásicos (Tönnies, 1947; Durkheim, 2011), si bien es importante destacar que sus obras tienen una relación más bien implícita con tales conceptos. De manera similar, obras relacionadas al tema de la comunidad, realizadas por filósofos contemporáneos (Espósito, 2003; Nancy, 2000 y Blanchot, 2002), si bien podrían enriquecer profundamente la teoría de lo social, no parecen ser suficientes para una conceptualización sociológica estricta, ya que tal como señala Bortz (en Flick, 2007) las ideas de contenido filosófico no encajan explícitamente con el propósito empírico de las ciencias sociales. Debido a ello, si bien a priori se sugieren algunas definiciones momentáneas, mantendremos en todo momento la actitud reflexiva propia de la investigación cualitativa (Hernández, 2014), aceptando la posibilidad de formular nuevas conceptualizaciones basadas en los datos empíricos (Flick, 2007).
No obstante lo comentado en el párrafo anterior, pareciera ser que toda obra relacionada con la comunidad se relaciona de alguna manera a una forma de organización que genera un tipo especial de comunión, es decir, es una forma de organización social que involucra sentimientos entre sus miembros. Tal como menciona Max Weber (2012):
“Llamamos comunidad a una relación social cuando y en la medida en que la actitud en la acción social –en el caso particular, por término medio o en el tipo puro- se inspira en el sentimiento subjetivo (afectivo o tradicional) de los participantes de constituir un todo” (p.33).
En contraste:
“Llamamos sociedad a una relación social cuando y en la medida en que la actitud en la acción social se inspira en una compensación de intereses por motivos racionales (de fines o de valores) o también en una unión de intereses con igual motivación. La sociedad, de modo típico, puede especialmente descansar (pero no únicamente) en un acuerdo o pacto racional, por declaración recíproca. Entonces la acción, cuando es racional, está orientada a) racionalmente con arreglo a valores: en méritos de la creencia en la propia vinculación; b) racionalmente con arreglo a fines: por la expectativa de la lealtad de la otra parte” (Ibíd.).
Por lo tanto, podríamos decir que mientras la comunidad se basa principalmente en el sentimiento[2], la sociedad lo hace en la racionalidad, si bien hay que tener en cuenta en todo momento que, como tipos ideales no son absolutamente excluyentes, sino que “la inmensa mayoría de las relaciones sociales participan en parte de la “comunidad” y en parte de la “sociedad”” (Ibíd.)
El libre-pensador anarquista Gabriel Zavando (2011), señala que si bien es reconocido que como humanos somos animales gregarios, lo que no se ha comentado en detalle es que básicamente hay dos formas de organización social gregaria: la comunidad y la sociedad[3]. Mientras que en las comunidades la toma de decisiones son horizontales, en equivalencia de condiciones de poder, los acuerdos de los individuos son generalmente tácitos; en contraposición la sociedad se caracteriza por una estructura social piramidal, donde las leyes jurídicas sirven para privilegiar a una élite en el poder. Como estructura piramidal, la sociedad es esencialmente competitiva. En cambio, el fundamento ético de la comunidad es la cooperación.
A tales teorizaciones, esta investigación le gustaría sumar una distinción más: Mientras que la toma de decisiones en lo que a la organización social dentro de una sociedad moderna se refiere (es decir, una basada en el poder del Estado y la administración burocrática[4]) se sustenta principalmente de acuerdo a la racionalidad instrumental con arreglo a fines (o sea, aquella que instrumentaliza a los individuos como meros números estadísticos), la toma de decisiones en la comunidad se caracteriza por una racionalidad comunicativa (Habermas, 1992), es decir, aquella que tiene como fin el encontrar acuerdos entre los implicados, mediante un diálogo directo y transparente.

Por SOCIEDAD, entenderemos entonces[5]:

Modo de organización jerárquico basado principalmente en la racionalidad instrumental de acuerdo a fines, con una ética competitiva que registra los acuerdos mediante procedimientos formales y escritos utilizando la lógica de la violencia jurídica[6]”.

Por COMUNIDAD, entenderemos entonces:

Modo de organización horizontal basado principalmente en el sentimiento, que genera sensación de unidad entre sus miembros, con una ética cooperativa que registra sus acuerdos tácitamente mediante la lógica de la racionalidad comunicativa[7]”.




[1] Es de importancia destacar acá que Tönnies, contemporáneo de Weber, utilizó estos términos como tipos ideales, es decir, instrumentos de análisis sin correlato empírico (Álvaro, 2010) o marcos de referencias teóricos para poder acceder a la realidad, interpretándola; por lo que con su tipología se podrían encontrar sociedades con caracteres de comunidad y viceversa.
[2] Es importante destacar que no es cualquier tipo de sentimiento, sino que es un sentimiento recíprocamente referido, que se traduce en una organización conjunta, es decir, en individuos que forman un todo; una unidad (Weber, 2012).
[3] http://politicamenteincorrepto.blogspot.cl/2011/11/historia-oculta.html
[4] (Weber, 2012).
[5] Destacamos que las siguientes definiciones son tipos-ideales.

[6] Por lógica de violencia jurídica entenderemos todos aquellos procesos de toma de decisiones basados en un centro de poder oligárquico, donde los miembros detentan cargos de poder político, actuando según idealismo, interés propio o conciencia de clase, privilegiando a un sector determinado de la población, siendo otro sector perjudicado en mayor o menor grado como consecuencia directa o indirecta de aquellas decisiones.

[7] Por lógica de racionalidad comunicativa entenderemos todos aquellos procesos de toma de decisiones basados cara a cara, donde todos los miembros están en equivalencia a la hora de tomar decisiones, teniendo todos intereses en común, es decir, actuando con unidad de propósito y la intencionalidad de lograr comprensión mutua, que derive en acuerdos.


BIBLIOGRAFÍA 

- Bauman, Z. (2003). Comunidad. En busca de seguridad en un mundo hostil (Alborés, J. trad.). Madrid, España: Siglo XXI.
- Blanchot, M. (2002). La comunidad inconfesable (Herrera, I. trad.). Madrid, España: Nacional. 
- Chinoy, E. (1980). Introducción a la Sociología (Cantón, D.J. , trad.). Buenos Aires, Argentina: Paidós.
- Esposito, R. (2003). Communitas. Origen y destino de la comunidad (Marotto, M. trad.). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu.
- Flick, U. (2007). Introducción a la investigación cualitativa. Madrid, España: Morata.
- Freud, S. (1993) El malestar en la cultura. Madrid: Alianza editorial. 
- Habermas, H. (1999). Teoría de la acción comunicativa (Vol. 1) (Jiménez, M. trad.). Madrid, España: Santillana.
- Hernández, R. (2014). Metodología de la investigación (6aEd.). México: McGraw Hill.
- Nancy, J.L. (2000). La comunidad inoperante (Garrido, J.M. trad.). Recuperado de http://monoskop.org/images/9/92/Nancy_Jean-Luc_La_comunidad_inoperante.pdf
- Nisbet, R (2010). La formación del pensamiento sociológico 1. Madrid, España: Amorrortú.
- Schluchter, W. (2011). Ferdinand Tönnies "comunidad y sociedad". Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa, Signos Filosóficos, vol.XII, Núm.26, pp.43-62.
Tönnies, F. (1947). Comunidad y sociedad (Armengol, J.R., trad.). Buenos Aires, Argentina: Losada, S. A.
- Weber, M. (2012). Economía y sociedad (J.M. Echavarría, J.R. Parella, E. Ímaz, E.G. Máynez & J.F. Mora, Trads.). México D.F: Fondo de cultura económica.
- Zavando, G. (2011, Noviembre 1). Historia oculta [Web log post]. Recuperado de http://politicamenteincorrepto.blogspot.cl/2011/11/historia-oculta.html